Por Miguel Rodriguez

¿Cesacionista o continuista? ¿Cuál es mi posición en cuanto al orden de los dones espirituales? ¿Siguen vigentes todos los dones espirituales? 

El Cesacionismo enseña que los dones sobrenaturales han cesado cuando el Canon de las Sagradas Escrituras se completó o cuando murió el último de los apóstoles.

El Continuismo enseña que los dones sobrenaturales del Espíritu Santo que se enseñan en la Biblia, tales como las profecías, las lenguas, la interpretación de lenguas, sanidades y milagros siguen vigentes hasta el día de hoy.

Después que se cerró el Canon de las Escrituras, y durante 18 siglos los cristianos creyeron firmemente en que los dones sobrenaturales habían cesado. Hasta que a fines del siglo XIX surgió la secta pentecostal que empezó a introducir la creencia de que los dones en mención siguen vigentes. Y a mediados del siglo XX muchas congregaciones empezaron a adoptar esta creencia. Su mayor auge fue con el movimiento carismático, y a inicios del siglo XXI, con el surgimiento del movimiento nuevo calvinismo empezó a introducirse esta enseñanza entre los “deformados”.

Algunos enseñan que si no hablas en lenguas es porque no eres salvo. Pero, en ninguna parte de la Biblia dice que: “hablar en lenguas es evidencia de ser salvo”. Hay otro grupo que se hacen llamar “continuistas moderados”, pero en esencia son continuistas solapados con las mismas creencias del continuismo.

Entre los neocalvinistas, están C. J. Mahaney, quien en una de sus conferencias de adoración de Sovereign Grace Ministries, dijo lo siguiente: “El Espíritu Santo me está dando una canción. Creo que esta canción es para una de las personas que se llama Katie. Si su nombre es Katie, por favor pase al frente como el Espíritu Santo tiene algo que decirte.” Él como tantos otros dicen ser reformados, pero más bien son deformados y se encuentran dentro del movimiento “Nuevo Calvinismo” que contradice el Calvinismo histórico bíblico.

Entre otros personajes están Wayne Grudem, quien en su libros introduce la doctrina del continuismo en las iglesias “reformadas”, Mark Driscoll que en sus predicas a veces dice que su “dios” le ha revelado algo en sueños. Todo esto causa desorden en las congregaciones continuistas.

¿Cesacionista o continuista?

Soy cesacionista porque los dones milagrosos fueron dados por un tiempo determinado y era con la finalidad de mostrar el poder de Dios. Esto lo vemos, cuando Pablo escribió las cartas a los Corintios, en la primera carta habla mucho sobre los dones milagrosos, luego en la segunda carta no le da la debida importancia a los dones. Porque algunos en Corinto habían entendido que los dones no estaban por encima de la predicación del Evangelio como lo hacen los continuistas. Pablo a Timoteo, no le dijo que le iba a sanar milagrosamente de su mal estomacal, al contrario le receto vino (jugo de uva).

Soy cesacionista porque los dones milagrosos no volvieron a ocurrir durante XVIII siglos. Y los dones aparentemente milagros de finales del siglo XIX, son en realidad una falsificación de los dones.

Soy cesacionista, porque ningún ser humano puede hablar lenguas angélicas, y cuando los ángeles hablaron lo hicieron en lengua humana de tal manera que los recibían la Palabra de Dios mediante los ángeles pudieron comprender sin necesidad de un traductor.

Soy cesacionista, porque un verdadero continuismo implicaría que un cojo sería regenerado su pierna, o que a un mando le empiece a crecer la mano. Y no esa falsedad de que si no tienes un diente, un “milagro” le llama tener un diente de oro, según la televisora apóstata Enlace.

Soy cesacionista, porque si los dones seguirían vigentes, entonces aquellos continuistas tendrían la facultad de resucitar muertos que están en estado de putrefacción, lo cual es imposible.

Soy cesacionista porque me aferro a la enseñanza bíblica y no me baso en “experiencia personal”.

Soy cesacionista porque en ninguna parte de la Biblia dice que al Espíritu Santo se le recibe de la mano de una persona, y que después de recibirle uno se cae para atrás.

Soy cesacionista porque estoy convencido que Dios sigue haciendo milagros, pero lo hace soberanamente y en su voluntad, sin necesidad de usar algún intermediario.

Soy cesacionista por estas y muchas razones que seguiré exponiendo en otras publicaciones.