Por Miguel Rodriguez

Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.” Proverbios 22:6 

Algunos padres piensan que instruir al niño el camino significa enseñarles a vivir una vida moral, con algo de religión, y hasta tener una buena profesión. Pero enseñar al niño el Camino, significa enseñar al niño el Verdadero Camino, que es Jesucristo, según Juan 14:6

Tristemente muchos jóvenes creen que la vida cristiana consiste en llevar un vida moral, con un poco religión, pero la gran mayoría de jóvenes asiste a las reuniones “ministerios de jóvenes” solo para sentirse bien, y no para seguir a Cristo.

Se deleitan en el pecado, muchos jóvenes viven en fornicación, y sus deseos impuros, algunos contraen matrimonio porque han caído en fornicación, otros tienen hijos fuera del matrimonio, otros traen a sus parejas incrédulas a la reunión de jóvenes con el pensamiento pecaminoso de: “Yo los voy a convertir”

Si en tu congregación existe el “ministerio de jóvenes”, examina por un momento ¿cuántos de esos jóvenes han caído en fornicación?, ¿cuantos se casaron porque hay un bebe en camino? ¿Cuantos tuvieron un bebe estando en el mundo en una noche de alcohol?, ¿cuántos jóvenes viven, caminan, se visten y hablan como el mundo?

He ahí el problema, el propósito principal del “ministerio de jóvenes” es el de entretener. Aunque la gran mayoría de personas que lideran o asisten a dichas reuniones nunca aceptarán eso.

Otros son más atrevidos, y han creado el “ministerio de adolescentes” dónde es casi lo mismo.

Un “ministerio de jóvenes” se caracteriza por instruir a los jóvenes con alguna enseñanza moral, pero no hay un mensaje Cristo céntrico, copian los juegos de entretenimiento del mundo, los juegos mundanos de la televisión, o los juegos que hagan sudar y llenar de éxtasis a los jóvenes asistentes. Los mimos son una forma de hacerlos sentir bien, los teatros griegos disfrazados de “teatros o dramatizaciones cristianas”, discografías carnales, humo y ruido, modas, y un montón de actividades recreativas con el fin de atraer a los jóvenes, pero no con el fin de traerlos a los jóvenes a Cristo.

Si se les pregunta a los jóvenes: ¿Qué es el Evangelio?, ¿Qué es la conversión?, ¿Cómo fue tu conversión?, ¿Qué es el nuevo nacimiento o Regeneración? ¿Cómo naciste de nuevo?, ¿Qué es la justificación?, dan una respuesta que está lejos de ser una respuesta bíblica, y otros hasta se ofenden porque se les hace estas preguntas.

En la Biblia no vemos a los apóstoles organizando conciertos, entreteniendo con juegos, ni liderando algún ministerio de jóvenes.

Hace 300 años no existía el popular: “ministerio de jóvenes o adolescentes”.

El objetivo principal de este ministerio antibíblico es el de atraer jóvenes con cosas divertidas. Pervierten el concepto de lo que significa ser iglesia, introducen los juegos y las cosas del mundo a la congregación. Los líderes andan más ocupados en traer el juego más impactante.

Los “ministerios juveniles” han pervertido el concepto de instruir al joven en el Camino, han suplantado el papel que les corresponde a los padres dentro de la familia. Y es que el único pastor de jóvenes, si es que podemos usar ese término, es el padre el joven. A los padres les corresponde enseñar a sus hijos la Palabra de Dios.

Brett McCracken en su libro: “Cristianos en la Onda” dice:

Los pastores de jóvenes, o líderes de los movimientos juveniles han usurpado el lugar de los padres dentro de la familia… el ministerio de jóvenes no está sustentado por la Biblia y que sencillamente es una adaptación a la cultura de hoy, son los padres y no los pastores de jóvenes quiénes deben educar y enseñar a nuestros hijos.

En la Biblia, tampoco vemos que los primeros cristianos se reunían por grupos de jóvenes, a lo más que aparece un joven en la Biblia es cuando se quedó dormido.

Todo esto tiene su origen en la filosofía Griega, Platón decía:

“Los niños deben ser separados de sus padres,…los niños no deben conocer a sus padres en “la república perfecta”… los gobiernos son quiénes deben educar a los hijos mediante el sistema de división por edades.

Este pensamiento filosófico griego fue con el tiempo adoptado por los gobiernos del mundo, por eso vemos que hay separación por edades en los colegios o centros educativos.

Este pensamiento griego fue adoptado también en los últimos siglos por las “iglesias evangélicas” modernas. Y ahora este sistema humano caracteriza a la gran mayoría de congregaciones que se han apartado del Evangelio.

Mateo 19:13 “Entonces le trajeron algunos niños para que pusiera las manos sobre ellos y orara; y los discípulos los reprendieron. Pero Jesús dijo: Dejad a los niños, y no les impidáis que vengan a mí, porque de los que son como éstos es el reino de los cielos.”

Los programas segregados por edad dentro de una iglesia van contra las escrituras, no existe ni una sola base teológica para demostrar dicha estructura y son un grave problema para los jóvenes de hoy.

Cuando los niños quisieron estar junto a los apóstoles y los demás adultos al lado de Jesús, los discípulos reprendieron a los niños, pero Jesús se opuso a ello.

Hoy muchos pastores y predicadores hacen eso, antes de empezar la predicación del culto dominical dicen: “Aparten a los niños y adolescentes a sus aulas”, “saquen a los niños y metanlos en sus salones”. Sin embargo, en sus aulas serán enseñados por jóvenes que ni siquiera leen sus Biblias, solo les harán jugar, enseñar canciones bonitas, pero nunca una enseñanza sobre el Evangelio Verdadero que puede obrar para salvación en los niños.

Yo tengo una hija y como padre, nunca llevaría a mi hija una reunión de algún “ministerio de jóvenes o adolescentes”, mucho menos la llevaría una “escuela dominical de niños”, ni congregaría en un lugar donde existen estos ministerios antibíblicos. Porque lo poco que entiendo a la luz de la Biblia, es que la congregación debe reunirse en conjunto, sin hacer una segmentación por edades, y también que la enseñanza a los hijos, en este caso a mi hija, me corresponde a mi como padre.

Efesios 6:1 “Hijos, obedeced a vuestros padres en el Señor, porque esto es justo”

Efesios 6:4 “Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en la disciplina e instrucción del Señor.”

Escucha, hijo mío, la disciplina de tu padre, y no abandones la ley de tu madre. Proverbios 1:8

Y estas palabras que te estoy mandando hoy tienen que resultar estar sobre tu corazón; y tienes que inculcarlas en tu hijo y hablar de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino y cuando te acuestes y cuando te levantes. Deuteronomio 6:6-7