Por Miguel Rodriguez

¿Cómo deben sujetarse las esposas cristianas a sus maridos?

Colosenses 3:18

(RV1960) CASADAS, ESTAD SUJETAS A VUESTROS MARIDOS, COMO CONVIENE EN EL SEÑOR. 

(NTV) Esposas, sujétese cada una a su esposo como corresponde a quienes pertenecen al Señor. 

(DHH) Esposas, SOMÉTANSE a sus esposos, pues este es su deber como creyentes en el Señor. 

(PDT) “Esposas, estén dispuestas a SERVIR a su esposo, que es lo que deben hacer como seguidoras del Señor.” 

(RVC) Ustedes las esposas, RESPETEN a sus esposos, como conviene en el Señor. 

CASADAS,

Está hablando de las esposas. Estas palabras son para toda mujer que ha contraído matrimonio con un varón. No es para las que están de novias. La novia no tiene que sujetarse al novio porque aún no está casada. Pablo está hablándole directamente a las casadas. 

ESTAD SUJETAS A VUESTROS MARIDOS, 

La palabra Sujetarse en el idioma original griego es la palabra “ὑποτάσσω” “jupotásso”y significa: “subordinar u obedecer: sujetar, sujetarse a, estar sujeto a, poner en sujeción, estar sumiso, someter, someterse a, que se someta, estar bajo la autoridad de,” 

Una sujeción bien aplicada por la casada es aquella en donde la esposa se subordina al esposo, reconociendo su autoridad como cabeza de hogar. Esta sujeción no es porque le esposo obliga a la esposa a sujetarse, sino que es una sujeción voluntaria que debería partir de la misma esposa. Dios manda a que la mujer se someta al esposo, el esposo no manda a que la mujer se someta a él. No se trata de ninguna manera una mujer sometida a la fuerza. Reitero, que se trata de una mujer que se somete voluntariamente, cediéndole la autoridad al esposo.

La mujer se somete voluntariamente al esposo así como Cristo se sometió voluntariamente al Padre. A la esposa le corresponde imitar el papel de Jesús, debe hacerlo así como Jesús se sometió al Padre.

La mujer se somete voluntariamente al esposo así como la Iglesia se somete voluntariamente a Cristo. La esposa es representada por la Iglesia, y si la Iglesia está sujeta a Cristo, la mujer debe sujetarse a su esposo.

A muchas mujeres cristianas que están casadas les asusta la sola idea de sujetarse a sus esposos. Por causa de la filosofía humanista del feminismo, es que muchas mujeres no quieren sujetarse a sus esposos. También por causa de la filosofía humanista del machismo es que muchas mujeres tienen miedo de sujetarse al esposo para no ser abusadas. Lo que la mujer casada debe entender que sujetarse no significa que la mujer sea inferior a su esposo. Cuando el Hijo se sujetó al Padre no fue porque el Hijo sea inferior al Padre.

Hermanas casadas, ustedes están bajo la autoridad de sus esposos. La sujeción de las esposas creyentes a sus maridos es la voluntad de Dios. Es un mandamiento, no es una sugerencia, Dios manda a la mujer que se someta a su esposo. Delante de Dios, ambos son iguales. Pero dentro del núcleo familiar, el hombre es primero por ser la autoridad, y la mujer después por estar bajo la autoridad del esposo. Por tanto, la esposa debe estar inclinada a seguir el liderazgo de su esposo y reconocer su autoridad.

Recordemos a Sara, cuando Dios le dice a Abraham que Sara tendrá un hijo, Sara a su esposo Abraham le llama mi señor. “como Sara obedecía a Abraham, llamándole SEÑOR…” (1 Pedro 3:6) Pedro está hablando de lo que sucedió en Gén 18:12 cuando Dios promete a Abraham que tendría un hijo, y Sara dice: “… entre sí… ¿Después que he envejecido tendré deleite, siendo también MI SEÑOR ya viejo?” La palabra señor que se menciona en estos textos en el idioma original tanto griego como en hebreo significa: “soberano, amo, dueño, señor” Con estas palabras Sara demostraba su respeto, y reconocía su autoridad. No quiere decir que todas las esposas le tienen que llamar literalmente con la boca: “mi señor” a sus esposos. El día que sus esposas le digan “mi señor”, díganles que solo hay un Señor y es Jesucristo.

Si examinamos bien Gén 18:12 veremos que cuando Sara llama “mi señor” a Abraham no se lo dijo personalmente. Sara estaba hablando sola, no con Abraham, Sara estaba hablando consigo misma. Sara estaba pensando en su mente que Abraham era su señor, más no le puso título de señor de Abraham. Esto demuestra una disposición voluntaria del corazón de Sara. Eso es tener a tu esposo como señor. La esposa debe tener un corazón dispuesto a honrar a su esposo y a afirmar la autoridad del esposo. La esposa debe respetar y honrar a su esposo, no por lo que él es, sino por la posición de autoridad que ocupa. Entonces, Sujetarse al esposo es una disposición voluntaria que sale de un corazón regenerado por el Espíritu Santo.

Una esposa muestra sumisión a su esposo cuando ella le permite a su esposa tomar el liderazgo en la relación matrimonial. Un matrimonio con la mujer en el liderazgo esta fuera del orden bíblico. Un matrimonio con la mujer a la cabeza es aescritural.

Si examinamos desde la Creación vemos que Dios creo primero al hombre. Es por eso que en el orden, el hombre es primero. La mujer fue hecha de una de sus costillas del hombre, ¿Por qué no de un hueso de sus pies? ¿Por qué no de un hueso de su cabeza? Tenía que ser de su costilla y no de sus pies, para que la mujer no sea pisoteada por el hombre. Tenía que ser de su costilla y no de su cabeza, para que la mujer no ejerza autoridad sobre el hombre, ni gobierne al hombre. Tenía que ser de su costilla, para que el hombre este a su lado, y ella este siempre cerca de él. La mujer fue hecha para el hombre y no el hombre para la mujer. La Biblia dice que la mujer será ayuda idónea, no dice que el hombre es ayuda idónea para ella. Yo considero que una mujer hermosa no es aquella que se adorna con vestidos lujosos o se maquilla demasiado, sino aquella que se somete a su esposo.

“Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo.” (1 Co 11:3) 

Este pasaje se relaciona con esto que he escrito, el Padre es la cabeza de Cristo. Cristo es la cabeza de todo varón. El varón es la cabeza de la mujer.

LO QUE NO ES SUJETARSE: 

No significa ser una mujer sin iniciativa 

Si alguna vez el esposo propone algo para el bienestar familiar, no significa que la esposa cierre los ojos y diga Amén a todo, sino que la mujer también propondrá y aconsejará al esposo a tomar decisiones para la familia. La mejor consejera de un hombre casado no es su pastor, no es el hermano, la mejor consejera es su esposa. Esto obviamente no reemplaza el consejo y la guía del Espíritu Santo sobre el esposo.

No significa tolerar el pecado de su esposo 

Si el esposo ha pecado o está haciendo mal, la esposa puede y debe corregirle como a su hermano en Cristo. La mujer no debe de ninguna manera tolerar el pecado del esposo. Y el esposo no debe molestarse si es que la esposa le corrige. Esto no significa que la mujer va a reemplazar el trabajo del Espíritu Santo, el Espíritu Santo es quien contrista, quien convence de pecado, quien llama al arrepentimiento. Tampoco significa que la esposa va a corregir al esposo, como si fuera su mamá. En primera instancia, la esposa no debe hacer una corrección pública para avergonzar o humillar al esposo públicamente, eso sería salir del orden bíblico de Mateo 18:15 

Una mujer que no discierne el pecado de su marido o que lo tolera no es una ayuda idónea para su esposo.

No es una obediencia ciega: 

Si alguna vez un esposo le pide a su esposa, y la esposa sabe que tal petición contradice la voluntad de Dios revelada en la Biblia, la mujer tiene el derecho y la obligación de desobedecer a su esposo. “Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.”

Es decir, cuando un marido desea que su esposa haga algo que no es bíblico, ella está obligada a obedecer al Señor antes que a su esposo.

COMO CONVIENE EN EL SEÑOR

Conviene en el idioma original griego s la palabra “aneko” y significa: “perteneciente a, lo que es debido a una persona, el deber de uno, lo que es adecuado, como es apropiado.” 

Una mujer cristiana que se encuentra casada debe sujetarse a su esposo porque: Es lo que se espera de ellas como mujeres cristianas. Es lo que deben hacer como creyentes de nuestro Señor Jesucristo. Es lo que les corresponde hacer si es que Dios ha cambiado su corazón

Por tanto, una esposa cristiana tratará gustosamente de regular su conducta en armonía con este mandamiento. Y no comenzará a pensar que la igualdad en su estado espiritual delante de Dios y la gran libertad que ahora posee como creyente (Gá. 3:28) le da el derecho de olvidarse del hecho de que en su sabiduría soberana Dios ha hecho a la pareja humana de tal forma que es natural para el esposo guiar, y para la esposa seguirle.” (Simon Kistemaker) 

Una mujer que se somete a su esposo, es una bendición para él, para sus hijos, para su hogar. Una mujer influyente no es la que tiene alguna posición social o alguna carrera profesional o un buen trabajo, es aquella que estando sometida su esposa promueve la felicidad y el amor familiar. La prioridad de una mujer casada son primero Dios, luego su esposo, luego sus hijos, luego su trabajo, luego su estudios o profesión. En ese orden. La prioridad de una mujer casada no puede ser primero su trabajo y profesión, luego sus hijos, luego su esposo, y al último Dios.

Otro aspecto de la sujeción es que la mujer que se somete a su esposo, no lo hace porque el esposo se lo merezca, sino porque es un derecho otorgado por Dios. La casada se somete a su esposo porque sabe que eso le agrada a Dios, ya que es un mandamiento revelado en la Palabra de Dios. Es la voluntad de Dios que la mujer cristiana se someta a su esposo.