Por Isaac Villalobos Pérez

“y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme.” II Pedro. 2:3.

1. Hombres Súper Ungidos portadores de la unción:

Se habla de apóstoles, profetas y pastores malnutridos y sin base teológica actuales que supuestamente tienen mucha unción o más unción que el resto de creyentes, de tal grado que la gente va a verlos porque son ungidos especiales. Algunos tumban a la gente en el espíritu pues supuestamente tienen el poder del Espíritu Santo para hacerlo porque están llenos de la unción. Este concepto no es bíblico. ¿En dónde encontramos en la Biblia personas siendo tumbadas en el Espíritu? Ni Cristo mismo lo hizo, ni ningún apóstol de Jesús Cristo tampoco. El único mediador entre Dios y los hombres es Jesús Cristo I Tim. 2:5. “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre,” todos tenemos un mismo acceso al trono de la gracia, al lugar santísimo por medio de Jesús Cristo Heb. 4:16. “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.” En cuanto a niveles de unción y hombres ungidos el Nuevo Testamento nada dice de esto.

2. El pecado contra el Espíritu Santo. 

Existen muchos creyentes que sospechan que algo no está bien en la doctrina o la vida de algún líder, pero se quedan callados pensando que cuestionar al líder, o su doctrina, el cuestionar alguna enseñanza del líder seria blasfemar al Espíritu Santo pues es supuestamente un hombre ungido. Vivimos tiempos de terrible falsa doctrina en la iglesia de Cristo. Existen supuestos movimientos espirituales del Espíritu de Dios en la iglesia en donde atribuyen al Espíritu Santo el hablar todos en lenguas al mismo tiempo en frenesí, en donde supuestamente algunos se emborrachan en el Espíritu Santo, caen inconscientes, otros se atacan de la risa por largo tiempo simultáneamente atribuyéndolo al Espíritu Santo. Cuando un cristiano maduro en la Palabra de Dios y con celo de Dios intenta corregir, algunos le reprenden diciendo que no puede cuestionar pues estaría blasfemando contra El Espíritu Santo.

En Mat. 12:22-32. “Entonces fue traído a él un endemoniado, ciego y mudo; y le sanó, de tal manera que el ciego y mudo veía y hablaba. Y toda la gente estaba atónita, y decía: ¿Será éste aquel Hijo de David? Mas los fariseos, al oírlo, decían: Este no echa fuera los demonios sino por Beelzebú, príncipe de los demonios. Sabiendo Jesús los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá. Y si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está dividido; ¿cómo, pues, permanecerá su reino? Y si yo echo fuera los demonios por Beelzebú, ¿por quién los echan vuestros hijos? Por tanto, ellos serán vuestros jueces. Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios. Porque ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte, y saquear sus bienes, si primero no le ata? Y entonces podrá saquear su casa. El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama. Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada. A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero.” Cristo dijo que la blasfemia contra el Espíritu Santo es el único pecado que no será perdonado. ¿Pero que es blasfemia contra el Espíritu Santo?

En el contexto de los versículos 22-24 Cristo echo fuera un demonio de un hombre ciego y mudo. “Toda la gente estaba atónita, y decía: ¿Será éste aquel Hijo de David? Mas los fariseos, al oírlo, decían: Este no echa fuera los demonios sino por el príncipe de los demonios.” En los versículos 30 al 31 Jesús reprende a estos Fariseos “El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama. Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada.”

Como observamos el asunto era que la multitud misma veía las obras de Jesús y reconocía que quizás él era el hijo de David, el Mesías, el salvador del mundo, pero los fariseos tenían un corazón duro, y aun ante semejantes milagros atribuían a Satanás, las obras que Cristo como Mesías hacía en el poder del Espíritu. Por eso no sería perdonado ese pecado pues les mantenía alejados de la salvación y el perdón que solo Cristo provee. Nada tiene que ver este pasaje en dudar de hombres que quizás no son de Dios aunque se proclamen ungidos, ni tampoco de cuestionar prácticas atribuidas al Espíritu Santo, pero que no vemos en la Escritura.

La Biblia misma nos invita a analizarlo todo. El apóstol Juan nos pide que no creamos a todo el que dice hablar por Dios sin ejercitar discernimiento. La Biblia elogia o muestra que la actitud de los judíos de la sinagoga de Berea de Hch. 17:11. “Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.” eran nobles en escudriñar las Escrituras cada día para ver si lo que Pablo les enseñaba era verdad. Pablo a los Corintios les pide que juzguen si el mensaje de los profetas es de Dios o es falso. I Cor. 14:29 “Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen.” I Tes. 5:20-21 “No menosprecien las profecías. Examinadlo todo.” I Jn. 4:1 “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo.” Hch. 17:11 “Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.”

3. No tocar al ungido de Jehová, 

Finalmente un pasaje que ha sido mucho sacado de contexto o mal utilizado es Sal. 105:15 “No toquéis, dijo, a mis ungidos, Ni hagáis mal a mis profetas.” De tal manera que cuando supuestos apóstoles, profetas, o pastores abusan de su poder, o cometen fraude, robo, engaño, abuso sexual, algunos llegan al grado de citar este pasaje para no hacer nada y dejarles impunes pastoreando. Algunos también citan Mat. 7:1 “no juzguéis para que no seáis juzgados”, ellos dicen, “nosotros no somos nadie para juzgar, solo Dios puede juzgar.”

En primer lugar cuando Jesucristo advirtió que no juzguemos es en el contexto de aquel que tiene una viga en su ojo y juzga al que tiene una paja. Cristo está reprendiendo una actitud crítica sin amor de ver las fallas en todo el mundo menos en nosotros mismos. Pero este pasaje nada tiene que ver con la orden en la Biblia de quitar a falsos pastores u obreros que practican pecado deliberado.

En segundo lugar la Biblia si nos manda juzgar el pecado en múltiples versículos. En Hch. 8:18-22. “Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo. Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero. No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizá te sea perdonado el pensamiento de tu corazón;”

Simón el Mago quería comprar el poder del Espíritu Santo para usarlo para lucrar con dinero. Simón fue reprendido duramente por Pedro, ¿Cuántos simones hay hoy en las iglesias que nadie les reprende por no tocar al ungido de Dios?, falsos maestros que toman la piedad como fuente de ganancia I Tim. 6:5. “disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales.” y hacen por avaricia mercadería del pueblo de Dios II Ped. 2:3. “y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme.” Repetidos pasajes que nos hablan de evaluar las enseñanzas, de confrontar la falsa doctrina y de confrontar el pecado. ¿TE ESTAS CONFRONTANDO CON LA BIBLIA O SIGUES CIEGAMENTE REPITIENDO FALSAS ENSEÑANZAS?