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Por Miguel Rodriguez

¿Por qué los cristianos no salimos a marchar en contra del aborto, en contra de la ideología de género, en contra de cualquier otra cosa que vaya directa o indirectamente en contra del gobierno?

La respuesta es sencilla, porque esa no es la voluntad de Dios, Dios en su Palabra nunca ordenó organización una revolución o protesta de cualquier tipo.

Al contrario Dios ordenó en su Palabra el someterse a las autoridades en romanos 13:1-2:

“Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.”

Y si alguna ley civil va en contra de algún mandamiento de Dios, en esos casos no se debe obedecer, pero eso no implica el revelarse a la autoridad que Dios ha puesto como gobernante.

¿CÓMO HACER FRENTE AL GOBIERNO Y SUS LEYES Y NORMAS QUE VAN EN CONTRA DE DIOS?

Los cristianos no estamos y nunca estaremos de acuerdo, con la legalización del aborto y la marihuana, ni con la ideología de género en los colegios, ni con cualquier otra ley o tema que vaya en contra de la moral de Dios.

También tenemos claro que las autoridades han sido puestas por Dios, y no podemos ir en contra de ellas. Esto no significa que Dios apruebe todo lo que hace el gobierno, sino que Dios pone como gobernantes ya sea para bendición del pueblo o como juicio por haberse olvidado de Dios. En el Perú, por parte del Gobierno no existe una persecución en contra de los cristianos cómo lo ha habido en el primer siglo. Los primeros cristianos vivieron bajo gobiernos libertinos y tiranos, y las indicaciones apostólicas para las iglesias eran la oración ferviente y la predicación del evangelio, nunca las marchas. Dios definió claramente cuál era el papel de la iglesia, la predicación del Evangelio y el testimonio de vida. Esa sería la única forma de “hacerle frente” al Gobierno, y a todo el mundo.

Tomemos el ejemplo de Daniel, que no armo una marcha en contra del rey, sino que se humilló a Dios en oración:

“Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes.” Daniel 6:10

Tomemos el ejemplo de los apóstoles que después de ser amenazados y azotados, ellos no se juntaron con los demás cristianos para marchar, sino con más fervor seguían predicando el Evangelio:

“Y convinieron con él; y llamando a los apóstoles, después de azotarlos, les intimaron que no hablasen en el nombre de Jesús, y los pusieron en libertad.  Y ellos salieron de la presencia del concilio, gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre. Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo.” Hechos 5:40-42

¿DEBEMOS DEFENDER LA VIDA Y LA FAMILIA O LA FE, Y LOS PRINCIPIOS BÍBLICOS?

En la Biblia no hay un mandamiento que diga que debamos defender la vida y la familia. Lo que la Biblia dice es que debemos renunciar a nosotros mismos, y si morimos por causa de Cristo es ganancia, y que nuestra vida debe ser en santidad ante el mundo, ante el diablo y ante algún gobierno inmoral. Tampoco existe en la Biblia el mandato de defender a la familia, sino de instruirla y cuidarla.

Lo que Dios si ordena es defender la fe, (Judas 3), esto no significa que debemos ser contenciosos, sino que debemos presentar defensa del Evangelio con argumentos que vengan de la Palabra de Dios. Tampoco no debemos esperar que el mundo o el gobierno promulguen leyes en favor de los principios bíblicos, ya que el Estado no está hecho a la imagen de Dios. Y si hemos entendido la doctrina de la depravación total del hombre, entenderemos que el Estado es un conjunto de personas corruptas moralmente, salvo algunas excepciones.

Por lo tanto, debemos defender la fe y poner en práctica los principios bíblicos en vez de unirnos al humanismo para intentar defender la vida y la familia.

¿DEBEMOS PREOCUPARNOS POR LAS ENSEÑANZAS QUE RECIBAN NUESTROS HIJOS EN LAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS DEL PERÚ?

Existe una preocupación natural por las cosas que aprenderán nuestros hijos en el colegio, impartidas por los maestros y aprendidas de sus compañeros incrédulos. Pero, más peligroso que un maestro que enseñe cosas contrarias a la Biblia, es un mal padre que dice ser cristiano, y sin embargo, no guía a sus hijos a Cristo ni les enseña a ser como Cristo por medio del devocional familiar diario de la Biblia.

Son más de 5 horas de clases en donde les enseñarán la teoría de la evolución, la admiración a las culturas paganas incaicas, el culto a María, Martín de Porres, Rosa de Lima, los bailes y danzas mundanas, humanismo, etc. Y hasta ahora no hemos visto a los padres marchar contra esto. Padres con doble moral, cómo los congresistas católicos que salen a marchar para, según ellos, defender a los niños de la ideología de género, y sin embargo, defienden a sus pedófilos del Sodalicio Romano, al haber rechazado investigar los abusos contra niños en esta organización católica.

¿SALIR A MARCHAR ES NUESTRO DERECHO?

Nuestra Constitución nos otorga el derecho como peruanos para salir a marchar pacíficamente. Pero nuestro Dios en su Palabra no nos ordena salir a marchar como cristianos. No podemos poner algo en práctica por lo que diga o avale nuestra Constitución sino por lo que Dios diga, ordene y apruebe Dios en su Palabra. Es por eso que los cristianos no salimos a marchar por las calles al lado de católicos, adventistas, etc. Porque estas cosas forman parte del ecumenismo.

CONCLUSIÓN

Ocupémonos en enseñar a nuestros hijos el Evangelio para que se conviertan a Cristo, y si ya son creyentes edifiquémosles con la Palabra de Dios. Si hacemos nuestro papel como padres, nuestros hijos estarán en Cristo y no serán arrastrados por el pecado que hay en los colegios y fuera de ellos. Y prediquemos el Evangelio con fervor, para salvar a las almas perdidas.