Si me amáis, guardad mis mandamientos. Jn. 14:15

En estos tiempos modernos hay una grupo de teologos liberales y sus (libros) e Iglesias con sus lideres rechazando el mandato de obedecer la Ley de DIOS. Estos con conocidos como los antinominianos manifiestan su rechazo a la ley de varias maneras. Algunos acreditan que no tenemos obligación de obedecer la ley moral de Dios por que Jesús nos libero de la Ley. Insisten en que la Gracia no solo liberta de la maldición de la Ley, sino también, nos liberta de la obligación de obedecerla. La Gracia en este caso se torna una licencia a la desobediencia.

Esta  palabra (antinominianos) viene del griego anti, contra, y nomos, ley. Se refiere a la práctica no bíblica de vivir sin la debida consideración de la rectitud de Dios, emplear la gracia de Dios como si fuera una licencia para pecar y confiar en la gracia para ser limpio del pecado. En otras palabras, ya que la gracia es infinita y somos salvos por gracia, entonces para el antinomianismo podemos pecar cuanto queramos y aún ser salvos. Esta idea es errónea porque, aunque como cristianos no estemos bajo la Ley (Rom. 6:14), todavía somos llamados a cumplir la ley como la Ley del amor (Rom. 13:8,10; Gál. 5:14; 6:2). Debemos amar a Dios con todo nuestro corazón, alma, fuerza y mente, y a nuestro prójimo como a nosotros mismos (Luc 10:27) y, de este modo, evitar la ofensa del pecado que le costó a Dios Su unigénito Hijo. Pablo habla contra la noción del antinomianismo en Romanos 6:1-2: “Qué, pues, diremos? “Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? “De ninguna manera! Porque los que hemos muerto al pecado, “cómo viviremos aún en él?” No hemos de usar la gracia de Dios como una excusa para pecar; en lugar de esto, hemos de ser controlados por el amor de Dios y de esta forma traer el fruto del Espíritu Santo (Gál. 5:22-25).

Huellas de tal pensamiento son evidentes en el Nuevo Testamento. La espiritualización de la ley en el único precepto del amor a Dios, enseñado y ejemplificado por Jesús, estimuló a algunos entusiastas devotos a creer que habían sido exaltados hasta tal altura de espiritualidad y a tal dominio del amor a Dios que no necesitaban tener en cuenta los preceptos morales o la conducta externa. El duro conflicto de Pablo con los judaizantes respecto a las ceremonias judaicas, podía hacer creer a sus partidarios más anti-judaicos que el esfuerzo para mantener la ley no sólo era inútil sino que vaciaba el evangelio de la gracia en Cristo Jesús. Es probable que alguna de tales perversiones de la enseñanza de Pablo se contemple en 2 Pedro 3:16. Los miembros de la iglesia de Corinto que estaban enorgullecidos y no se afligieron por la persona incestuosa, así como las facciones culpables de unión abominable (1 Corintios 5:1-6) eran probablemente antinomianos y de semejante tendencia eran sin duda los nicolaítas (Apocalipsis 2:2,15), los que sostenían la enseñanza de Balaam (Apocalipsis 2:14) y los que toleraban a Jezabel (Apocalipsis 2:20).

La enseñanza de Pablo de que los cristianos son libres de la ley es en ocasiones mal interpretada como antinomiana. Pero Pablo venera la ley de Dios, y enseña a los creyentes, quienes son libres de la ley como sistema para salvación, a que la guarden como muestra de agradecimiento por la salvación que se les ha brindado libremente, y porque la santidad según definida por la ley es un llamado a los cristianos.

Entonces en conclusión el antinomianismo es una designación comparativamente moderna para varios tipos de pensamiento ético en los cuales la hostilidad hacia la ley de Moisés (incluyendo el Decálogo) y a los principios incorporados han desembocado en una enseñanza y práctica inmoral.

Textos a leer: Ro. 3.27-31; 6.1, 2; 1 Jn 2.3-6; 5.1-3

Soli Deo Gloria