Por Miguel Rodriguez

Esta publicación se originó a raíz la sugerencia de John Piper de buscar “redimir” la celebración de Halloween. (Para ver la publicación anterior, click aquí)

En esta ocasión no hablaremos sobre el origen pagano de Halloween, y todo lo que se dice acerca de esta celebración del mundo, ya de eso hay bastante información en la red. Sino que daremos respuesta a la pregunta inicial. Viene la siguiente pregunta

¿Debemos buscar “redimir” la cultura, tradiciones o celebraciones del mundo?

A primera impresión, la respuesta a la pregunta sería que NO. Sin embargo, hay una falsa doctrina que es enseñada por Piper y otros maestros del Nuevo Calvinismo, llamada “redención cultural”, la cual pervierte el concepto bíblico de la redención.

Nosotros como cristianos no estamos llamados a redimir, es Dios quien redime, y no nosotros. Nosotros estamos llamados a predicar el evangelio, a ser embajadores de Cristo y no a buscar “cristianizar” alguna celebración de este mundo. Nuestro enfoque al hablar de redención tiene que ver con el hombre, por eso somos enviados a predicar el Evangelio, y el Evangelio como el único medio por el cual el hombre puede recibir la redención que viene de Dios.

Para esto, el Evangelio es suficiente, y no debemos buscar adaptarnos al mundo, con el fin de mostrar más claramente el Evangelio, puesto que mensaje y llamado del Evangelio para el hombre es claro y sencillo. Habría que preguntarnos: ¿Pablo buscó redimir la cultura griega o romana? A lo mucho vemos que Pablo usando el areópago, pero no para adaptarse a esa cultura ni para arriesgarse en apegarse a la mundanalidad, sino que lo usó para predicar el Evangelio y nada más. Ni Jesús ni Pablo ni los apóstoles se apegaron a la mundanalidad ni intentaron “redimir” la cultura. Considerando el contexto del siglo I, en Roma, había celebraciones populares culturales como las saturnales, las bacanales, las lupercales, etc., y ninguna de estas buscaron “redimir” los cristianos, mucho menos fueron participes de estas celebraciones del mundo con el fin de apegarse a la mundanalidad para ser “luz” en medio de ellos. Su llamado y misión fue la de predicar el Evangelio y edificar a la iglesia. Eso fue lo que hicieron. Fue tal la convicción que tuvieron los primeros cristianos que nunca pasa por sus mentes apegarse a la mundanalidad ni participar en estas celebraciones de ninguna manera.

Si es que aprobamos y celebramos el Halloween bajo el pretexto de la libertad cristiana, necesitamos urgentemente estudiar el concepto bíblico de la libertad cristiana, no una sino varias veces. Y aun suponiendo que Halloween fuera una celebración completamente licita, hay que considerar lo siguiente:

La escritura dice que no debemos dejarnos dominar aún de las cosas que pudieran ser licitas (1 Corintios 6:12). Si Halloween fuera una celebración lícita, ¿nos vamos a dejar dominar por ella?

La Escritura dice que no todo lo que es lícito nos conviene, que no todo lo que es lícito edifica (1 Corintios 10:23) Si Halloween fuera una celebración licita, ¿nos conviene? ¿nos edifica?

La Escritura dice que en todo lo que hagamos con nuestras acciones o con nuestras palabras, debemos hacerlo en el nombre de Jesús y dando gracias a Dios. Si Halloween fuera una celebración lícita, ¿Podremos decir: “He celebrado Halloween en el nombre de Jesús”? ¿Podremos decir: “Gracias Dios Padre que el Halloween que nos has dejado”?

La Escritura da una advertencia a aquellos que hagan tropezar a otros cristianos. Si Halloween fuera una celebración lícita, y suponiendo que participásemos de ella en alguna manera ¿Podemos estar delante de Dios con la conciencia limpia de que no hemos hecho tropezar a otros hermanos?

Si es que hubiéramos sido llamados a “redimir” la cultura como algunos dicen por ahí, entonces deberíamos salir por todo el Perú, y apegarnos a la mundanalidad con el fin de “redimir”: Halloween, el día de la canción criolla, el día del san Valentín, el día de la madre, el día del maestro, el día del Pisco Sour, el Inti Raymi, la fiesta de la candelaria, la fiesta del señor de los milagros, etc. Pero si no hemos sido llamados a “redimir” la cultura, porque la Biblia no lo ordena ni lo aprueba, entonces no busquemos en ninguna manera hacer estas cosas, y debemos oponernos abiertamente a esta falsa enseñanza de la redención cultural.

Qué Cristo mediante su Santo Espíritu nos dé el discernimiento necesario en este asunto.