Al observar el contenido de las confesiones bautistas desde Inglaterra hasta Estados Unidos, vemos una reducción del tema de la ley moral de Dios.

La Confesión Bautista de Fe de Londres de 1689 incluyó el Capítulo 19 sobre “La Ley de Dios”, seguido del Capítulo 20 sobre “El Evangelio y el alcance de su gracia”. Esta confesión fue adoptada de la Confesión Bautista de Filadelfia (1747) y de la Confesión Bautista de Charleston (1767). Al ir un capítulo después de otro y considerando los últimos párrafos del capítulo 19, podemos apreciar que los bautistas del pasado comprendieron que la ley de Dios y el Evangelio no son contrarios sino más bien que concuerdan armoniosamente.

Los primeros bautistas del norte y del sur sostuvieron una teología sólida de la ley y el evangelio como una doctrina importante en la vida bautista.

Hasta que, en 1833, los bautistas del norte se acogieron a la Confesión Bautista de New Hampshire compuesta por J. Newton Brown e incluida en el Manual de la Iglesia Bautista de JM Pendleton (1867). Hasta 1896, las Iglesias Bautistas del Norte se adhirieron a la Confesión Bautista de New Hampshire, mientras que las Iglesias Bautistas del Sur continuaban aferrados a la Confesión Bautista de 1689. El problema con la Confesión de New Hampshire era que tenía un artículo muy breve sobre la armonía de la ley y el Evangelio, aunque a pesar de eso aún mantenía lo básico:

XII. De la Armonía de la Ley y del Evangelio.

“Creemos que la ley de Dios es la regla eterna e inmutable de su gobierno moral; que es santo, justo y bueno; y que la incapacidad que las escrituras atribuyen a los hombres caídos para cumplir sus preceptos surge completamente de su amor por el pecado; liberarlos de los cuales, y restaurarlos a través de un Mediador a una obediencia no fingida a la santa ley, es un gran fin del evangelio y de los medios de gracia relacionados con el establecimiento de la iglesia visible.” Ro. 3:31; Mt. 5:17; Lc. 16:17; Ro. 3:20; Ro. 4:15; Ro. 7:12; Ro. 7:7,14-22; Gál. 3:21; Sal. 119; Ro. 8: 7-8; Josué 24:19; Jer. 13:23; Jn. 6:44; Jn. 5:44; Ro. 8:2-4; Ro. 10: 4; 1 Ti. 1:5; Heb. 8:10; Judas 20 y 21.

En 1925, Convención Bautista del Sur adoptó el Mensaje y la Fe Bautistas de 1925, y utilizó la Confesión de New Hampshire del Norte de 1833 como su plantilla en lugar de la Confesión Bautista de Fe de Londres de 1689, y además suprimieron el Capítulo 12 de la Confesión de New Hampshire que trataba “Sobre la armonía de la ley y el Evangelio”.

En las versiones posteriores (1925, 1963, 1998, 2000) continuaron omitiendo el tema de la Ley de Dios y el Evangelio.

Los bautistas del sur de 1845 a 1925 redujeron o suprimieron la importancia original del La ley de Dios y su armonía con él Evangelio. Por consiguiente, los bautistas modernos han disminuido la importancia del contenido bíblico con respecto a la ley y el evangelio.

Los bautistas americanos con él paso del tiempo se olvidaron o suprimieron la Ley de Dios de sus confesiones, no se los motivos en estos momentos. Las consecuencias de esto, es que los bautistas de hoy (bautistas generales), y ya no consideran la importancia de tener una Confesión en la Iglesia local. Por esta razón debemos volver a nuestras raíces bautistas, y si somos bautistas debemos considerar la importancia de la ley de Dios y dar la importancia de tener una Confesión en una Iglesia local. Y creo, que la Confesión que más se acerca a las Escrituras es la Confesión Bautista de Fe de Londres de 1689.