CONCEPTO

Es la tendencia o movimiento que busca la restauración de la unidad de los que profesan alguna religión principalmente de los que profesan la fe cristiana, en otras palabras, es la unidad de las distintas confesiones religiosas.

Se manifiesta también bajo la figura del diálogo interreligioso. El diálogo interreligioso es la búsqueda de cooperación entre diferentes religiones de cualquier credo.

Se manifiesta también bajo la figura de la justicia social. En términos prácticos cuando personas de diferentes credos se unen con el fin de buscar el bien común de la humanidad, tratando problemas se carácter social, moral, medioambiental, etc.

Por movimiento ecuménico se entiende el conjunto de ACTIVIDADES y de empresas que, conforme a las distintas necesidades de la Iglesia y a las circunstancias de los tiempos, se suscitan y se ordenan a favorecer la unidad de los cristianos.” (DECRETO UNITATIS REDINTEGRATIO)

Los versículos usados por el romanismo para sustentar el Ecumenismo enismo son: Juan 17:21, Efesios 4:4, Gálatas 3:27

SIGNIFICADO ETIMOLÓGICO

El término «ecumenismo» proviene del latín, «œcumenicus» y del griego, «οικουμενικός» (oikoumenikós) y éste a su vez de «οἰκουμένη» (oikoumenē), y significa “lugar o tierra poblada como un todo”. Este término fue usado por el Imperio Romano para referirse a la totalidad de las tierras conquistadas. Sin embargo, en la literatura de la época romana el término tenía un significado político-imperial que superaba el sentido geográfico: implicaba «el mundo como unidad administrativa, el Imperio Romano».

4 CATEGORÍAS O TIPOS DE ECUMENISMO

Según Yves Congar, el Ecumenismo se centra en la unidad de la Iglesia en asociación con la unidad de la humanidad. Es teológico y práctico, doctrinal y secular, espiritual y sociopolítico. Oficialmente hay 4 categorías de Ecumenismo:

  1. Ecumenismo doctrinal
  2. Ecumenismo institucional
  3. Ecumenismo social
  4. Ecumenismo espiritual

(En artículos posteriores explicaré al detalle cada categoría)

HISTORIA DEL ECUMENISMO EN EL SIGLO XX

En 1908, Spencer Jones y Paul Watson, dos episcopalianos estadounidenses, lanzaron la Church Unity Octave (Octava por la Unidad de la Iglesia), que tuvo una excelente acogida inicial en el mundo anglicano. Nueve meses después, el pastor Paul Watson se “convirtió” al catolicismo. La Octava fue un instrumento del catolicismo romano de aquel tiempo, con el fin de “convertir” cristianos protestantes al catolicismo romano. La Iglesia anglicana dejó de realizar ese octavario y transcurrió más de una década hasta que, en 1921, el mismo Spencer Jones lo sustituyó por la Church Unity Octave Council, con el fin de unir la Iglesia anglicana con la católica romana.

En 1910 se realizó la Conferencia Misionera Mundial en Edimburgo. En esta Conferencia se creó el Comité de Continuación del que surgiría posteriormente el Consejo Misionero Internacional. Charles Brent propuso la creación del movimiento Fe y Constitución, con Robert Gardiner como secretario, conformando así el Comité de Continuación de esta iniciativa.

En 1914, Robert Gardiner envió una carta de invitación en latín al cardenal Pietro Gasparri. El papa Benedicto XV contestó que se consideraba a sí mismo como la fuente y la causa de la unidad de la “Iglesia”.

En 1918, el obispo luterano Nathan Söderblom se acercó a al catolicismo romano para invitarles a hablar de la paz.

En 1919, una delegación de obispos episcopalianos se acercaron a diversas iglesias europeas. Al llegar a Roma, los recibió Benedicto XV, quien les dijo que la única unidad posible se encontraba en su retorno a la Iglesia católica. Nathan Söderblom, en una carta abierta, sugirió la creación de un Consejo ecuménico de las Iglesias (C.OE.E).

En 1921, se fundó el Consejo Misionero Internacional en Londres: Obispos luteranos suecos y carta del catolicismo práctico. En ese mismo año, iniciaron las Conversaciones de Malinas entre líderes del Catolicismo Romano y la Iglesia de Inglaterra.

En 1927, se efectuó la primera Conferencia Mundial de Fe y Constitución en Lausana.

En 1948, en Ámsterdam se fundó el Consejo Mundial de Iglesias (CMI), aunque sus estatutos se formularon en 1938, a causa de la Segunda Guerra Mundial. Ellos se definen como una comunidad de Iglesias que reconocen a Cristo como Dios y Salvador. Desde su fundación se han establecido 7 asambleas generales: Ámsterdam (1948); Evanston (1954); Nueva Delhi (1961); Upsala (1968); Nairobi (1968); Vancouver (1983) y Canberra (1991).

(En otro artículo hablaré más acerca del Consejo Mundial de Iglesia y sobre quienes la conforman aquí en Perú.)

En 1959, se celebró el Concilio Vaticano II, en el cual se definieron los siguientes puntos:

  • El ecumenismo debe ser fomentado por los obispos (Decreto Christus Dominus 16).
  • Los presbíteros no han de olvidar a los hermanos que no gozan de plena comunión eclesiástica con los católicos (Decreto Presbyterorum ordinis 9).
  • Se ha de cultivar el espíritu ecuménico entre los neófitos (Decreto Ad gentes divinitus 15).
  • Se exhorta a los católicos a que, reconociendo los signos de los tiempos, participen diligentemente en la labor ecuménica (Decreto Unitatis redintegratio 4).
  • Los católicos, en su acción ecuménica, deben, sin duda, preocuparse de los hermanos separados, orando con ellos, tratando con ellos de las cosas de la Iglesia y adelantándose a su encuentro (Decreto Unitatis redintegratio 4).
  • Es necesario que los católicos reconozcan con gozo y aprecien los bienes verdaderamente cristianos, procedentes del patrimonio común, que se encuentran entre los hermanos separados (Decreto Unitatis redintegratio 4).
  • La práctica del ecumenismo se ha de basar en:
    (a) la renovación de la Iglesia como aumento de la fidelidad hacia su vocación, incluyendo movimientos bíblico y litúrgico, la predicación de la Palabra de Dios, la catequesis, el apostolado seglar, la espiritualidad matrimonial, etc. (Decreto Unitatis redintegratio 6),
    (b) la conversión interior (op. cit., 7),
    (c) la oración unánime por la unidad (op. cit., 8),
    (d) el conocimiento mutuo de las distintas Iglesias, con un mejor conocimiento de la doctrina, de la historia, de la vida espiritual y cultural y de la psicología religiosa de las otras Iglesias (op. cit., 9),
    (e) la formación ecumenista (op. cit., 10), y
    (f) una mejora en cuanto a la profundidad y exactitud en el lenguaje con que se expresa la doctrina de la fe (op. cit., 11), entre otros puntos.

En 1965, el papa Pablo Vi y Atenágoras I, guías del catolicismo romano y la Iglesia ortodoxa respectivamente, emitieron una declaración conjunta efectuada, en la cual decidieron «[…] cancelar de la memoria de la Iglesia la sentencia de excomunión que había sido pronunciada […]» en ocasión del Cisma de Oriente o Gran Cisma de 1054.

Desde 1968, las iglesias ecuménicas empezaron a celebrar del 18 al 25 de enero la “Semana de oración por la unidad de los cristianos”, sobre la base de unos textos elaborados en colaboración por «Fe y Constitución» (Consejo Mundial de las Iglesias) y el Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos (Iglesia Católica). Esta idea surgió del sacerdote anglicano o episcopal Paul Wattson, cofundador de la Sociedad del Atonement de Graymoor (en el Estado de Nueva York) quien inauguró un Octavario (8 días) de oración por la unidad de los cristianos, la cual se celebró por primera vez del 18 al 25 de enero en el año de 1908. La intención fue la de cubrir el período entre la fiesta de San Pedro y la de San Pablo. “Padre, que todos sean uno” fue el texto bíblico que inspiró al sacerdote anglicano Paul Watson para promover este día.

En 1994, se reunieron pastores evangélicos y sacerdotes del catolicismo romano para emitir la Declaración pública y común de fe llamada: “Evangélicos y católicos juntos: Misión cristiana en el tercer milenio.”
Entre los firmantes por lado del protestantismo se encontraban Bill Bright, J. L. Packer, Par Robertson, entre otros.

En 1995, el papa Juan Pablo II publicó la carta encíclica Ut unum sint (del latín, Que sean uno), en la cual se instó a la unión de las iglesias cristianas mediante la fraternidad y la solidaridad al servicio de la humanidad. Juan Pablo II instó a analizar el curso de los últimos diez siglos y señaló la falta de unidad de los cristianos entre «los pecados que exigen mayor compromiso de penitencia y de conversión», al tiempo que lo calificaba como «un problema crucial para el testimonio evangélico en el mundo»

En 1999 en Augsburgo, Alemania, se firmó la Declaración conjunta sobre la doctrina de la justificación, por parte del cardenal Edward Cassidy en nombre de la Iglesia católica, y el obispo Christian Krause de la Federación Luterana Mundial. Joseph A. Fitzmyer, quien trabajó durante casi tres décadas en el diálogo ecuménico luterano-católico, proporcionó una contribución esencial para la elaboración de esta declaración. Este día de manera oficial el catolicismo romano y el luteranismo se reconciliaron.

HISTORIA DEL ECUMENISMO EN EL SIGLO XXI

En el 2016, en Cuba, el papa Francisco y el patriarca de la Iglesia Rusa Cirilo I de Moscú, firman una Declaración conjunta, en este encuentro histórico el catolicismo romano y la Iglesia Rusa se reconciliaron.

En el 2016, el papa Francisco y los patriarcas Bartolomé I y Jerónimo II de Atenas, arzobispo de Atenas y de toda Grecia, firmaron una declaración ecuménica conjunta para manifestar su preocupación por la situación trágica de los numerosos refugiados, emigrantes y demandantes de asilo, que han llegado a Europa huyendo de situaciones de conflicto. Este día ambas iglesias se reconciliaron a raíz de este propósito en particular.

En el 2016, en Suecia, en el evento por la conmemoración luterano-católica por el quingentésimo aniversario de la Reforma iniciada por Martín Lutero, el papá Francisco firmó junto a Munib Younan, presidente de la Federación Luterana Mundial, una declaración conjunta de fe.

¿COMO SE MANIFIESTA EL ECUMENISMO EN LA ACTUALIDAD?

Según el autor René Berthier, estas son las formas en las que el Ecumenismo se manifiesta el día de hoy:

BAUTISMO: Las diferencias sobre el tema del bautismo han sido superadas, pues los que están bajo el Ecumenismo, sean católicos, ortodoxos, anglicanos o protestantes, reconocen el valor del bautismo administrado por las demás Iglesias que no sean la suya propia. Si un cristiano desea pasar a pertenecer a otra religión, no es requisito bautizarse de nuevo.

MATRIMONIO: Los ecuménicos reconocen los matrimonios celebrados entre personas de distintos credos identificados como cristianos. No hay problema si un católico romano contrae nupcias con una cristiana evangélica.

EL PAPADO: Ya no se ve como un problema el dilema de la infalibilidad papal, y en aquellos que lo ven como falible, a pesar de eso lo reconocen como un siervo de Dios o un guía espiritual de la Iglesia de Cristo.

ASUNTOS MORALES: Cuando se trata de problemas de índole moral, como los del divorcio, del aborto, del matrimonio gay o de la ideología de género, no hay problema en que se unan protestantes, católicos romanos y otros credos bajo la figura de declaraciones comunes de moralismo o manifestaciones públicas en una supuesta lucha contra estas inmoralidades. Eata actividad tiene mucho que ver con el evangelio de la justicia social, una errada interpretación de la libertad cristiana que es comúnmente asociada a las libertad cívicas (la libertad de enseñanza, la libertad de expresión u opinión, licencia para protestar o marchar, etc.).

CONSEJO MUNDIAL DE IGLESIAS: Las iglesias ecuménicas están afiliadas o adheridas a nivel jerárquico bajo la tutela del Consejo Mundial de Iglesias, que representa a las iglesias anglicanas, protestantes y ortodoxas. El catolicismo romano no es miembro del Consejo, pero tiene participación en las actividades del Consejo.

Estas son las formas en las que se manifiesta el Ecumenismo en la actualidad.

EVENTOS ECUMÉNICOS OFICIALES

Semana de oración por la Unidad de los cristianos: Desde 1968, las iglesias ecuménicas celebran del 18 al 25 de enero, sobre la base de unos textos elaborados en colaboración por «Fe y Constitución» (Consejo Mundial de las Iglesias) y el Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos (Iglesia Católica). Esta idea surgió del sacerdote anglicano o episcopal Paul Wattson, cofundador de la Sociedad del Atonement de Graymoor (en el Estado de Nueva York) quien inauguró un Octavario (8 días) de oración por la unidad de los cristianos, la cual se celebró por primera vez del 18 al 25 de enero en el año de 1908. La intención fue la de cubrir el período entre la fiesta de San Pedro y la de San Pablo. “Padre, que todos sean uno” fue el texto bíblico que inspiró al sacerdote anglicano Paul Watson para promover este día.

EL DEBER DE LOS CATÓLICOS: PROMOVER EL ECUMENISMO

Cultívese el espíritu ecuménico entre los neófitos de forma que los católicos colaboren fraternalmente con los hermanos separados, según las normas del Decreto sobre el Ecumenismo… y en la cooperación en asuntos sociales y técnicos, culturales y religiosos colaboren, por la causa de Cristo, su común Señor: ¡que su nombre los junte! Esta colaboración hay que establecerla… entre las Iglesias o comunidades eclesiales y sus obras.

BIBLIOGRAFÍA

Decreto Unitatis redintegratio www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_decree_19641121_unitatis-redintegratio_sp.html

Decreto Ad Gentes www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_decree_19651207_ad-gentes_sp.html

Carta encíclica Ut Unum Sint de Juan Pablo II sobre el empeño ecuménico, 1995
http://w2.vatican.va/content/john-paul-ii/es/encyclicals/documents/hf_jp-ii_enc_25051995_ut-unum-sint.html

Revista Humanitas, Católica de Chile