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Una extraordinaria bendición (Deuteronomio 33:16) – Charles Spurgeon

Una extraordinaria bendición (Deuteronomio 33:16) – Charles Spurgeon

“Y el favor del que habitaba en la zarza”. Deuteronomio 33: 16. La Biblia de las Américas Moisés murió bendiciendo al pueblo. Esto nos muestra su mansedumbre, pues el pueblo de Israel había sido su flagelo toda su vida y, no obstante, su última palabra para ellos está llena de bendición. Moisés pronuncia una bendición […]

La Prerrogativa Real (Deuteronomio 32: 39) – Charles Spurgeon

La Prerrogativa Real (Deuteronomio 32: 39) – Charles Spurgeon

“Ved ahora que yo, yo soy, y no hay dioses conmigo; yo hago morir, y yo hago vivir; yo hiero, y yo sano”. Deuteronomio 32: 39.   No hay sino un Dios. Jehová es Su nombre, el “YO SOY”. Ese único Dios no tolera ningún rival. ¿Por qué habría de hacerlo? Él hizo todas las […]

Memento Mori (Deuteronomio 32: 29) – Charles Spurgeon

Memento Mori (Deuteronomio 32: 29) – Charles Spurgeon

“¡Ojalá fueran sabios, que comprendieran esto, y se dieran cuenta del fin que les espera!” Deuteronomio 32: 29. El hombre es reacio a considerar el tema de la muerte. Se esfuerza por guardar la mortaja, la azada y la tumba fuera de su vista. Él querría vivir aquí siempre si pudiese, pero como no puede, […]

Un Evangelio sencillo para gente sencilla (Deuteronomio 30:11-14) – Charles Spurgeon

Un Evangelio sencillo para gente sencilla (Deuteronomio 30:11-14) – Charles Spurgeon

“Ciertamente este mandamiento que te mando hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos. No está en el cielo, para que digas: ¿Quién subirá por nosotros al cielo y lo tomará para nosotros, y nos lo hará oír, a fin de que lo cumplamos? Tampoco está al otro lado del mar, para que […]

Hombres sin Corazón, sin Vista o sin Oído (Deuteronomio 29:4) – Charles Spurgeon

Hombres sin Corazón, sin Vista o sin Oído (Deuteronomio 29:4) – Charles Spurgeon

“Pero hasta hoy Jehová no os ha dado corazón para entender, ni ojos para ver, ni oídos para oír.” Deuteronomio 29: 4 ¡Entendimiento, vista, oído! Cuán maravillosas son estas cosas. Si pudiésemos existir sin ellas, qué desdichada sería nuestra condición. El mundo exterior sería desconocido para nosotros, si las puertas de los sentidos estuvieran cerradas. […]