A la luz de las Escrituras y de la historia, la adoración siempre fue de suma importancia para la Iglesia. Hoy en día, lamentablemente, la adoración no es importante, al punto que para la iglesia profesante es casi “normal” el adorar a Dios de forma profana.

En las Sagradas Escrituras, vemos desde el Génesis el tema de la adoración, vemos como a Dios le agradó la ofrenda de Abel, y como le desagrado la ofrenda de Caín. Luego en el Antiguo Testamento, vemos como Israel se apartó de Dios ya sea adorando a otros dioses o pretendiendo adorar a Dios de formas que Dios no lo había ordenado.

En la historia, vemos que las 2 grandes confesiones, la de Londres y la de Westminster le dedicaron un capítulo completo al tema de la adoración. A continuación, algunas preguntas y respuestas en cuánto a la adoración:

¿Quiénes adoran a Dios?
Solo los cristianos adoran a Dios. Y si somos cristianos debemos entender que la adoración no se limita únicamente al principio regulador del culto, sino que es parte de toda nuestra relación con Dios.

¿En quién está centrado la adoración?
La adoración es una relación viva entre nosotros y Dios, y se centra en Dios mismo, y no en nosotros.

¿Cómo debemos adorar a Dios?
La adoración debe ser conforme a la Biblia. Dios nos ha provisto las Escrituras para establecer los parámetros de nuestra adoración.

¿La predicación es adoración?
El aspecto principal de la adoración es cuando Dios nos habla mediante la predicación de Su Palabra. Y es que el sermón es adoración. En el sermón somos confrontados y luego nos arrepentimos, o estamos agradeciendo a Dios por su misericordia, o estamos aprendiendo con gratitud nuevas cosas sobre él, o estamos siendo consolados.

¿Cuál es el propósito principal de la adoración?
El fin de la adoración es la gloria de Dios, ya que es el fin de toda nuestra vida, y nuestra adoración debe de hacerse con reverencia y temor, decentemente y en orden.

Fin de esta breve introducción al tema de la Adoración.