¿Debemos hacer algo para recibir las bendiciones del Pacto de Gracia?

“Las promesas del pacto de gracia son mejores que las de cualquier otro pacto, como por muchas otras razones, especialmente porque la gracia de ellos impide cualquier condición o calificación de nuestra parte”.

¿Debemos obedecer a Dios para recibir las promesas del Pacto de Gracia?

“No digo que el pacto de gracia sea absolutamente sin condiciones, si por las condiciones pretendemos los deberes de obediencia que Dios requiere de nosotros en virtud de ese pacto; pero esto lo digo, las principales promesas de la misma no son, en primer lugar, remunerativas de nuestra obediencia en el pacto, sino que asumen eficazmente de nosotros en el pacto, y establecemos o confirmamos en el pacto”.

Lo que Owen está afirmando es que las promesas del Pacto de Gracia tienen que ver con que nos traigan al Pacto. No somos traídos al Pacto debido a nuestra obediencia; se requiere nuestra obediencia porque ya hemos sido traídos por la gracia gratuita de Dios.

¿En qué se diferencia el Pacto de Obras hecho con Adán y el Pacto de Gracia?

“El pacto de obras tenía sus promesas, pero todas eran remunerativas, respetando una obediencia antecedente en nosotros; (también lo fueron todos los que eran peculiares del pacto del Sinaí)”.

Entonces, a Adán se le prometió una recompensa que recibiría solo si primero obedecía perfectamente los mandamientos de Dios.

¿Pero no había ninguna gracia involucrada en el pacto de Dios con Adán?

“Eran, de hecho, también de gracia, en que la recompensa excedía infinitamente el mérito de nuestra obediencia; pero, sin embargo, todos lo supusieron, y el tema de ellos era solo una recompensa formal”.

¿Cómo es esta gracia diferente de la gracia mostrada en el Pacto de Gracia?

“En el pacto de la gracia no es así; porque varias de sus promesas son los medios para que seamos convenidos, para que hagamos convenio con Dios. El primer pacto se estableció absolutamente en las promesas, en el sentido de que cuando los hombres realmente fueron tomados en él, las promesas de una recompensa futura los alentaron a obedecer. Pero esas promesas, a saber, el perdón del pecado y la escritura de la ley en nuestros corazones, en las cuales el apóstol insiste expresamente como las promesas peculiares de este pacto, tienen lugar y son efectivas antecedente a nuestra obediencia al pacto”.

En el Pacto de Obras hecho con Adán, la recompensa prometida se recibiría solo si Adán había demostrado primero obediencia perfecta. En el Pacto de Gracia, las promesas se reciben antes de  nuestra obediencia; de hecho, ¡solo podemos obedecer como respuesta a nuestra salvación previa!

¿Dios nos concede la vida eterna porque ve nuestra fe? ¡No!

“Porque aunque se requiera fe en orden de la naturaleza antecedente a nuestra recepción real del perdón del pecado, esa fe es producida en nosotros por la gracia de la promesa, por lo que su precedencia al perdón solo respeta el orden que Dios había designado en la comunicación de los beneficios del pacto, y no pretende que el perdón del pecado sea la recompensa de nuestra fe”.

Citas tomadas de:

John Owen, Covenant Theology From Adam to Christ , págs. 178-179